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domingo, 22 de julio de 2012

No existe ningún problema en cometer Errores, no aprender de Ellos es el problema

No existe ningún problema en cometer Errores, no aprender de Ellos es el problema


"El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error."


- Pablo Neruda

No existe ningún problema en cometer Errores, no aprender de Ellos es el problema, porque se siguen repitiendo. 

El problema no esta en repetir las experiencias, el problema esta en hacer y decir siempre lo mismo.

El problema no es tener un problema, el problema es no elevar la consciencia y arreglarlo desde otra perspectiva.

Los errores son experiencias, son importantes, vitales y necesarios para nuestro crecimiento, para la evolución de nuestra alma, el problema es que no seamos capaces de corregirlos con amor, compasión y sin juicios.

Las experiencias que llegan a nuestras vidas repetidas están ahí para entender que estamos repitiendo, es decir haciendo los mismo, y si eso es así, tomar consciencia de lo demencial del asunto, poner un Alto y hacerlo de otra forma , escapar de la trampa de la inercia, y de la flojera mental!!!con sus consecuencias conocidas y gastadas.

No existen los errores, definitivamente, las experiencias nos hacen evolucionar, crecer, pero tenemos que estar dispuestos a aprender la lección, ver cuál fue el error, y no seguir cometiéndolo, puesto que no podemos pretender que las cosas cambien si hacemos, decimos, pensamos y actuamos de la misma forma ante una misma situación, pongámonos CREATIVOS!!!!

Esta Oración es hermosa y podemos utilizarla para ayudar a deshacer los errores con el favor y la intervención del Espíritu Santo, tomado de un Curso de Milagros, lo cito textualmente:

Siempre que no te sientes completamente dichoso es porque has reaccionado sin amor ante una de las creaciones de Dios.

Repite para tus adentros lo que sigue a continuación tan sinceramente como puedas, recordando que el Espíritu Santo responderá de lleno a tu más leve invitación:

Debo haber decidido equivocadamente porque no estoy en paz.

Yo mismo tomé esa decisión, por lo tanto, puedo tomar otra.

Quiero tomar otra decisión porque deseo estar en
paz.

No me siento culpable porque el Espíritu Santo,
si se lo permito anulará todas las consecuencias de mi decisión equivocada.

Elijo permitírselo, al dejar que Él decida en favor de Dios por mí

Maria Tirone

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