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domingo, 5 de agosto de 2012

CANTO A LA SABIDURÍA MI MEJOR SECRETO GUARDADO

CANTO A LA SABIDURÍA MI MEJOR SECRETO GUARDADO

Aprecio de la sabiduría 
7 Por eso supliqué a Dios, y me concedió prudencia;c 
le pedí espíritu de sabiduría, y me lo dio. 
8 La preferí a los cetros y los tronos;
en comparación con ella, tuve en nada la riqueza.
9 Ninguna piedra preciosa me pareció igual a ella,
pues frente a ella todo el oro es como un puñado de arena,
y la plata vale tanto como el barro.
10 La amé más que a la salud y a la belleza;
la preferí a la luz del día,
porque su brillo no se apaga.
11 Con ella me vinieron a la vez todos los bienes,
pues me trajo incalculables riquezas;
12 gocé de todos esos bienes, porque la sabiduría los gobierna,
aunque no sabía que es la madre de todos ellos.
13 La alcancé sin malicia y la comparto sin envidia;
no guardo para mí su riqueza.
14 La sabiduría es para los hombres un tesoro inagotable:
quien sabe usar de ella, logra la amistad de Dios,
porque ella, con sus enseñanzas, le sirve de recomendación.

Elogio de la sabiduría 
22 Hay en la sabiduríag un espíritu inteligente, santo,
único, multiforme, sutil, móvil, lúcido, puro,
claro, inofensivo, amante del bien, penetrante,
23 independiente, bienhechor, amigo del hombre,
firme, seguro, tranquilo,
que todo lo puede y a todo está atento,
que penetra en todos los espíritus,
los inteligentes, los puros y los más sutiles.
24 La sabiduríah se mueve mejor que el mismo movimiento;
a causa de su pureza, todo lo atraviesa y lo penetra,
25 porque es como el aliento del poder de Dios
y una irradiación pura de la gloria del Todopoderoso;
por eso, nada impuro puede entrar en ella.
26 Es reflejo de la luz eterna,
espejo sin mancha de la actividad de Dios
e imagen de su bondad.i
27 Es única y, sin embargo, lo puede todo;
sin cambiar ella misma, todo lo renueva,
y al penetrar a lo largo de la historia en las almas santas,
las hace amigas de Dios, para que hablen en su nombre,
28 pues nada es tan agradable a Dios
como el hombre que vive con la sabiduría.
29 Ella es más brillante que el sol
y supera a todas las estrellas;
comparada con la luz del día, es superior,
30 pues a la luz sigue la noche,
pero a la sabiduría no la puede dominar el mal.
8
1 Ella se extiende con fuerza de un extremo a otro de la tierra
y gobierna bien todas las cosas.

Los bienes de la sabiduría 
2 Yo la amé y la busqué desde mi juventud,
me enamoré de su belleza
y quise que fuera mi esposa.a
3 La nobleza de su origen resplandece porque vive junto a Dios
y porque la ama el que es Señor de todos.
4 Ella conoce los secretos de Dios
y elige lo que él hace.
5 Si en esta vida la riqueza es un bien deseable,
¿quién es más rico que la sabiduría, que lo realiza todo?
6 Y si es la prudencia la que todo lo realiza,
¿quién, sino la sabiduría, es la autora de todo cuanto existe?b
7 Si alguien ama la justicia,
las virtudes serán el fruto de sus esfuerzos.
Pues la sabiduría enseña la moderación y la prudencia,
la justicia y la fortaleza,c
que son más útiles para los hombres
que cualquier otra cosa en esta vida.
8 Si alguien desea alcanzar gran experiencia,
ella conoce el pasado y adivina el futuro,
sabe entender el lenguaje figurado
y dar respuesta a preguntas difíciles,d
prevé los sucesos más maravillosos
y lo que ha de ocurrir en los diversos tiempos.
9 Por eso decidí tomarla como compañera de mi vida,
sabiendo que sería mi compañera en la prosperidad
y mi alivio en las preocupaciones y tristezas.
10 “Gracias a ella –pensé yo– conseguiré fama entre la gente,
y aunque soy joven, los ancianos me respetarán;
11 al hacer justicia mostraré mi aguda inteligenciae
y seré admirado por los poderosos.f
12 Cuando yo calle, esperarán a que hable;
cuando abra la boca, prestarán atención;
y si me alargo hablando, me escucharán admirados.
13 Gracias a la sabiduría, tendré la inmortalidad
y dejaré un recuerdo eterno a los que vengan después.g
14 Gobernaré pueblos y someteré naciones;
15 los terribles tiranos se asustarán cuando oigan hablar de mí;
con mi pueblo me mostraré bueno y, en la guerra, valiente.
16 Cuando regrese a casa, descansaré al lado de ella,
pues su compañía no produce amargura
ni se sufre al vivir con ella;
por el contrario, se experimenta placer y alegría.”


17 Cuando reflexioné sobre todo esto,
comprendí que la inmortalidad consiste
en tener parentesco con la sabiduría,
18 y que su amistad produce un gran gozo.
Comprendí también que haciendo lo que ella ordena
se encuentra una riqueza inagotable,
que en el trato familiar con ella se halla la prudencia,
y que conversar con ella trae fama.
Por eso me puse a buscarla
para llevármela conmigo.
19 Yo era un niño bueno por naturaleza,
que había recibido un alma buena,
20 o más bien, que siendo bueno entré en un cuerpo puro.h
21 Pero vi que no podría alcanzar la sabiduría
si Dios no me la daba,
y ya era señal de inteligencia saber quién es
el que concede beneficio tan grande.
Entonces me dirigí al Señor
y le supliqué de todo corazón:

Oración pidiendo sabiduría 
1 “Dios de mis antepasados, Señor misericordioso,
que por tu palabra has hecho todas las cosas,b
2 que con tu sabiduría has formado al hombre
para que domine sobre toda tu creación,
3 para que gobierne el mundo con santidad y rectitud
y administre justicia con recto corazón:c
4 dame la sabiduría, que reina junto a ti,
y no me excluyas del número de tus hijos,
5 porque soy tu siervo, hijo de tu sierva,
hombre débil, de breve existencia,
incapaz de entender la justicia y las leyes.
6 Por perfecto que sea cualquier hombre,
nada vale si le falta la sabiduría que de ti viene.
7 Tú me has escogido por rey de tu pueblo
y por juez de tus hijos e hijas;
8 me ordenaste construir un templo en tu santo monte
y un altar en la ciudad en donde vives,
semejante a la tienda sagrada
que desde el comienzo preparaste.d
9 Contigo está la sabiduría, que conoce tus obras
y que estaba presente cuando hiciste el mundo;e
ella sabe lo que te agrada
y lo que está de acuerdo con tus mandamientos.
10 Envíala desde tu santo cielo,
mándala desde tu trono glorioso,
para que me acompañe en mi trabajo
y me enseñe lo que te agrada.
11 Ella, que todo lo conoce y lo comprende,
me guiará con prudencia en todas mis acciones
y me protegerá con su gloria.
12 Mis obras serán entonces de tu agrado,
gobernaré a tu pueblo con justicia
y seré digno del trono de mi padre.
13 Porque, ¿qué hombre conoce los planes de Dios?
¿Quién puede imaginar lo que el Señor quiere?f
14 Débil es la inteligencia de los hombres
y falsas muchas veces sus reflexiones;
15 el cuerpo mortal es un peso para el alma;
estando hecho de barro, oprime la mente,
en la que bullen tantos pensamientos.
16 Con dificultad imaginamos las cosas de la tierra,
y trabajosamente hallamos lo que está a nuestro alcance.
Pero, ¿quién puede descubrir las cosas celestiales?g
17 Nadie puede conocer tus planes
sino aquel a quien das sabiduría
y sobre quien desde el cielo envías tu santo espíritu.h
18 Gracias a la sabiduría
han podido los hombres seguir el buen camino
y aprender lo que te agrada:
fueron salvados gracias a ella.”

1 comentario:

  1. 17 Cuando reflexioné sobre todo esto,
    comprendí que la inmortalidad consiste
    en tener parentesco con la sabiduría,
    18 y que su amistad produce un gran gozo.
    Comprendí también que haciendo lo que ella ordena
    se encuentra una riqueza inagotable,
    que en el trato familiar con ella se halla la prudencia,
    y que conversar con ella trae fama.
    Por eso me puse a buscarla
    para llevármela conmigo.
    19 Yo era un niño bueno por naturaleza,
    que había recibido un alma buena,
    20 o más bien, que siendo bueno entré en un cuerpo puro.h
    21 Pero vi que no podría alcanzar la sabiduría
    si Dios no me la daba,
    y ya era señal de inteligencia saber quién es
    el que concede beneficio tan grande.

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