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sábado, 20 de septiembre de 2014

Sexo tántrico, un disfrute de placer lento y prolongado

Sexo tántrico, un disfrute de placer lento y prolongado



En medio de la locura del ritmo de trabajo, el estrés, los hijos y la vida en general, esta práctica te hará encontrar el éxtasis para enriquecer tu relación
LARISA OCHOA*
El sexo tántrico es una doctrina que se basa en un conjunto de escritos llamados “tantra” que aparecieron aproximadamente en el siglo VI a.C. de la mano de Buda. Éste propone un casi ritual en el cual las caricias delicadas, la respiración pausada y la penetración suave para dejar las prisas y retardar la eyaculación. Es decir, esta práctica sexual explora la plenitud espiritual a través del contacto sexual, con el propósito de llegar al “nirvana” o estado de iluminación supremo.
Los expertos opinan que en Occidente las parejas están atrapadas en un concepto de éxtasis ligado al orgasmo y, sobre todo, a la eyaculación. Los tántrikas (practicantes de tantra) piensan que ésta es una pérdida de energía y que con eyacular una vez al mes el cuerpo, fisiológicamente, tiene bastante. En el Tantra, la mujer no es un simple "recipiente sexual" sino una diosa que da y recibe energía. "Es un sistema de vida y una disciplina filosófica según la cual, para conectarse con el espíritu, es necesario escuchar al cuerpo", aseguró el psiquiatra Félix Cantoni.
Y agregó: “El tantra es la madre de la cultura de India y es más que una práctica de sexo, es un ritual no orgásmico. La gente confunde las cosas y cree que orgasmo y eyaculación son lo mismo, pero es lo contrario. Con el control de los estímulos es posible lograr orgasmos múltiples durante el acto sexual, pero sin eyaculación".
El objetivo del tantra es no derrochar energía, sino guardarla para que la pareja pueda llenarse de ella durante el acto. Derrochar semen es perder semillas que han de ser usadas para la reproducción. "Los hombres tienen eyaculaciones y no orgasmos. Por eso se pierde esa energía y se pudre al salir del cuerpo", explicó Cantoni.
Sin prisa, la clave
Uno de los puntos claves para conseguir el máximo placer en los hombres, según las enseñanzas del sexo tántrico, es conseguir la capacidad de retener el mayor tiempo posible la eyaculación, lo cual permite tener múltiples orgasmos seguidos.
En cuanto a la mujer, uno de los puntos clave para sentir el máximo placer es conseguir que el hombre pueda, sepa y mantenga durante el mayor tiempo posible la erección, pues con ello la mujer obtiene intensos y numerosos orgasmos en la misma sesión de sexo.
Los tantras señalan que si esto se consigue, ambos habrán descubierto un apartado completamente desconocido y nuevo de la sexualidad que hasta ahora desconocían. El tantra considera que la energía sexual femenina es ilimitada y que las mujeres pueden tener tantos orgasmos como deseen. A veces son víctimas de la falta de ganas o la frigidez, pero esos problemas se vencen pronto con la práctica del tantra. Y con la sanación sexual llega la sanación emocional.
El típico problema “él se apura”, o “a lo que vinimos”, no cabe en esta práctica. En el sexo con penetración, en promedio, el tiempo necesario para que una mujer pueda lograr un orgasmo profundo y satisfactorio es de 30 a 45 minutos. Si el hombre “termina” antes de este tiempo, la mujer no puede vivir plenamente el orgasmo.
Para tener una real experiencia tántrica el hombre debe conocer las técnicas apropiadas, lo cual es difícil debido a la limitada cantidad de centros de estudio que existen en nuestro país. Además debe ser muy paciente, algo difícil entre la mayoría de los hombres, como seguramente lo habrás notado.
Practicando el sexo tántrico con continencia sexual, los amantes viven experiencias cada vez más intensas. Tienen un horizonte prácticamente ilimitado de conciencia, comunicación y felicidad.
La vida consiste en explorar, en ir hacia lo desconocido, miles de mujeres pasan toda su vida sin sentir lo que es llegar a un orgasmo, si eres una de ellas, no dudes esta práctica, te hará “llegar a las estrellas”.
Realización personal
En la actualidad, el tantra es el camino de la autorrealización, es un proceso en el cual el hombre puede cortar con las contradicciones de su mente y todo lo que le esclaviza para lograr el equilibrio entre cuerpo y mente, así como alcanzar el placer puro junto a la mujer. Según los especialistas estas prácticas son una buena receta para contrarrestar la insatisfacción sexual que manifiestan muchas parejas e individuos, al caer en un sexo rutinario, rápido y sin conexión espiritual entre los amantes.
Para algunos resulta una visión de la sexualidad y la intimidad humana demasiado filosófica para los tiempos modernos. Sin embargo, quienes han vivido esta experiencia aseguran que el sexo tántrico es una práctica increíble, que permite la unión carnal, pero también la entrega espiritual de los amantes.
Según la doctora, Judy Kuriansky, psicóloga y experta en sexualidad tántrica, muchos de los problemas sexuales se deberían a traumas o experiencias emocionales negativas del pasado: “Cuerpo y mente están unidos, por lo que si la mente sufre, el cuerpo también se ve afectado”.
El tantrismo busca liberar la mente de las ataduras provocadas por experiencias negativas, y de este modo liberar también al cuerpo y prepararlo para el placer.
“Esta liberación provoca que la energía sexual fluya mejor. De este modo, la práctica del sexo tántrico ayudaría a tratar problemas físicos como la disfunción eréctil, la eyaculación precoz o la resequedad vaginal, así como algunos problemas emocionales: baja autoestima, culpa o percepción distorsionada del cuerpo”, añadió la especialista.
Para disfrutar de los beneficios del sexo tántrico solo se necesita despertar la conciencia, “debemos ser conscientes y disfrutar cada caricia, aroma y movimiento que se experimenta con la pareja, para así disfrutar del sexo en los planos físico, mental y espiritual. Esto nos ayuda sanar cuerpo y mente”, concluyó la terapeuta sexual y autora de The complete idiot's guide to tantric sex (Guía completa del idiota para el sexo tántrico).
No permitas que el cansancio, el estrés, los hijos y las preocupaciones hagan estragos en tu vida sexual. Cuando sientas que el deseo se haya inhibido habla con tu pareja y recupérenlo, sin duda, el sexo tántrico puede ser una buena opción.
Solo con tu pareja
➢         Planeen con anticipación su encuentro y reserven por lo menos una o dos tardes completas al mes para ustedes.
➢         Lo principal es rodearse de objetos que llenen tus sentidos.
➢         Enciende velas blancas y perfumadas.
➢         Coloca flores frescas y compra aceites para masajear a tu pareja.
➢         Busca música de relajación y apaga o desconecta cualquier aparato que pueda hacer ruido e interrumpirlos.
➢         Deja al pie de la cama frutas peladas y agua para los momentos de descanso.
➢         Desháganse de cojines, edredones o sábanas que puedan molestaros. Tírenlos al suelo para aumentar el espacio donde moverse
➢         Lo indispensable es estar presente, con total conciencia y vivir el momento como de ustedes dos y de nadie más. La respiración es primordial en el sexo tántrico, comienza a respirar en forma pausada. Cuando uno exhala, él otro inhala; la idea es que él respire de tu aire y tú del suyo. Cierra los ojos y empieza a dejar tu mente limpia de pensamientos. En el sexo tántrico la penetración es un paso más. No algo esencial ni un fin.
Para la práctica tántrica, el sexo se hace con espíritu, con alma, se unen mente y respiración tanto en los preámbulos del coito como en la consumación de la relación; el semen o bindú es considerado fuente de vida y de energía vital.
➢         Mantén los ojos bien abiertos. Siempre que acaricies, beses o hagas el amor con tu pareja es importante que se miren a los ojos, la mirada es una de las conexiones más profundas e íntimas.
➢         Tómalo con calma. Para ser conscientes de nuestros actos, debemos hacer las cosas despacio, nada peor que el sexo rápido. Es importante que haya un juego previo (un masaje, por ejemplo), y que el sexo se lleve a cabo con paciencia.
Posiciones tántricas
El beso del deseo. La pareja se acuesta uno junto al otro y comienzan a besarse mirándose a los ojos. ¿La dificultad? Deben mantener las manos quietas pues está prohibido tocarse. De esta manera se trabaja el control de la excitación y se entrena la resistencia.
Padm. Una de las posturas sentadas más populares. El hombre se sienta con las piernas cruzadas y la mujer se sienta en su regazo, rodeando el cuerpo de él con las piernas. Para realizar los movimientos sexuales, el hombre apoya las manos sobre los hombros de la mujer ejerciendo suaves presiones.
Kali. La mujer se sienta en cuclillas sobre el hombre y sin moverse comienza a trabajar con los músculos de la vagina. El resultado final es un orgasmo prolongado que liberará a la pareja de energías que puedan tener bloqueadas.
Gajasawa. Ella se tiende boca abajo con las piernas abiertas. Él se tiende sobre ella también boca abajo, arqueando su torso para facilitar la penetración.
Janu-kuru. De pie, uno frente al otro, él pasa los brazos por detrás de las rodillas de ella y sosteniéndola con la parte interna del codo, la levanta hasta la altura de la cintura, mientras ella con ambos brazos se agarra del cuello de él.

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