martes, 15 de octubre de 2013

Y tú: ¿Sabes Perder?

Y tú: ¿Sabes Perder?


La vida es un juego, cada día salimos al encuentro de una nueva partida, en algunas ganamos y en otras perdemos. Es importante que nos cuestionemos nuestra forma de actuar tanto en los momentos de triunfo como en los que nos sentimos perdedores. 

Revisemos si todas nuestras jugadas han sido "limpias" y si no le hemos puesto zancadillas a aquellos que consideramos nuestros oponentes y adversarios.
¡Qué gratificante resulta cuando la vida nos invita a participar de un juego y, a pesar de haber perdido, internamente sentimos que hemos ganado! ¿Lo has sentido alguna vez? Realmente es bien satisfactorio, puesto que te das cuenta que has superado la necesidad de ser adulado, aprobado y festejado externamente.

 Y con este sencillo acto interno, privado, simplemente levantas el vuelo hacia la liberación interior de las cadenas que te puedan estar atando a este mundo lleno de superficialidades, galardones y honores públicos.

¿Sabes Perder? Al ver la vida y sus distintas situaciones como partidas y juegos, le quitamos el drama a las situaciones menos favorables y suspendiendo todo juicio, nos observamos y decidimos rendirnos y aceptar los errores que nos han conducido a dicha pérdida temporal en la eternidad.


Saber perder requiere, de nuestra parte, mucha, pero mucha humildad y altas dosis de fe en la divinidad. De otra forma recurriremos al ajuste de cuentas por nuestras propias manos y créanme que en la mayoría de esos ajustes nuestras emociones nos hacen cometer errores, a veces garrafales, que debemos reconocer si queremos seguir viviendo en paz con nuestras conciencias.

Jugar limpio, perder con dignidad, reconocer nuestros errores en esa jugada para no cometer los mismos en las siguientes; humildad para excusarnos cuando nos hayamos dejado llevar por nuestros impulsos sin pensar en las consecuencias; en algunas oportunidades luego de haber agotado todos nuestros recursos para hacer justicia, rendirnos y depositar nuestra confianza en la justicia divina cuando hayamos sido boicoteados y engañados obteniendo una derrota inmerecida.


Debemos tener la capacidad para auto observarnos objetiva y compasivamente al final de la jornada… ¡y con nuevas fuerzas despertarnos y continuar con las nuevas cartas que la vida nos entregue y hacer el mejor uso de ellas! Y si al final de ese día, aun cuando no hayamos ganado ni seamos el blanco de los aplausos y de los premios, dentro de nosotros se desborda la satisfacción de haber dado lo mejor que teníamos en ese momento, celebraremos con Aquel que nos creó, por haber dado un pasito más hacia nuestra evolución personal y espiritual. Y esto no tiene ni tendrá nunca nada que ver con lo que hagan y digan los demás, sino con tu propio mundo y vivencia íntima individual. Como dijo el célebre científico, filósofo y escritor francés Blaise Pascal: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?”

Fuente: Prosperidad Vivir en la Abundancia
Autor: Maria Tirone

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