ENERGIA KUNDALINI SEXUALIDAD Y AMOR
"Poco a poco aprendí a
abrirme a la intimidad conmigo misma y con los demás, a escuchar mi dolor y el
de los demás, a estar presente en mi propia vulnerabilidad y en la de los
demás, y así llegué a tomar contacto con una nueva profundidad, con algo nuevo
y desconocido, la fuerza que mi corazón había estado añorando todo ese tiempo.
Y no necesitaba ser reparado,
simplemente era la profundidad oscura de lo femenino que estaba llamándome de
vuelta al hogar. Descubrí la ferocidad en mi vientre, una ferocidad mucho más
profunda que nuestra pobre idea acerca de lo femenino, basada sólo en la
bondad, la dulzura y en ser unas nutridoras. Se trataba de una ferocidad tierna
que, como el océano, era capaz de destruir para volver a crear de nuevo.
Y vi que a pesar de todo lo
dicho sobre la igualdad de los derechos humanos, todas y cada una de las
infraestructuras existentes en el planeta seguían apuntando aún al único Dios
masculino, que sentenciaba y apenas permitía la vulnerabilidad, que poseía poca
habilidad para relacionarse y temía todo lo terrenal y lo humano, todo lo
profundo, oscuramente erótico y femenino.
~Elisabeth
Joseph Serra~ co-creadora del movimiento social "La cultura que honra.
Honrando femenino y masculino auténticos"
SEXUALIDAD TRANSCENDENTAL (I)
Debemos confesar que dudábamos sobre la conveniencia de
incluir estos textos en la web de los Onironautas. Finalmente, como se ve,
hemos optado por hacerlo. Toda referencia a la sexualidad humana parece desatar
las tapas de los odres en los que Eolo encerrara a los vientos. Sin embargo,
apostamos por la madurez de todas las personas que se acercan a este sitio
Web... y creemos no equivocarnos. Los textos que siguen vienen a llenar un
vacío incomprensible sobre aspectos de la sexualidad muy poco conocidos.
Guardan relación con el mundo de los sueños porque, como la experiencia
onírica, la sencilla práctica que aquí se expresa viene a fortalecer el cuerpo
y la mente de todos los que la entienden y, en ausencia de prejuicios o
patologías psíquicas, la ponen en práctica. Finalmente, Internet es un espacio
libre, dónde cada cual opina lo que quiere y el navegante escoge cuánto pueda
resultarle de utilidad. Al menos, habrás tenido la suerte de acceder a una
información singular. ¡Que sea para tu provecho!
***
RECUPERACIÓN DE LAS ENERGÍAS VITALES EN EL MATRIMONIO
Renovación de la juventud en el matrimonio por medio de una nueva técnica y el
método natural de regular la natalidad. - Por el Dr. Walter Siegsmeister -
Al principio ha de parecer extraña la idea de que las relaciones matrimoniales
puedan convertirse en un medio eficaz para la renovación de la juventud. Pero
si estas relaciones se practican de acuerdo con cierta técnica y se llenan a
carta cabal todos los requisitos, se comprobará que tal idea no ha sido traída
de tan lejos.
Una prueba experimental del método, verificada en condiciones que más adelante
anotamos, llevará a una renovación de la vitalidad juvenil, retardará
considerablemente el proceso de envejecimiento, quizá haciéndolo retroceder, y
convertirá al matrimonio en una perpetua luna de miel, no afectada por el
transcurso de los años.
Aquellos cuyos fuegos amorosos han descendido a la más ínfima expresión (por
una desacertada técnica anterior), hallarán la manera de provocar la llama y
encenderla hasta alcanzar la primitiva fogosidad. Y volverán a ser los
enamorados de antes, llenos de optimismo, de experiencias y de amor a la vida.
UN CIENTÍFICO, UN EXPERIMENTO, UNOS RESULTADOS.
John Humphrey Noyes redescubrió, hace más de un siglo, tal método, lo puso a
prueba y realizó así una de las experiencias más significativas de la humanidad
en asuntos eugenésicos de los tiempos modernos.
Noyes reunió a sus partidarios en una comunidad que se estableció en Oneida, en
el estado de Nueva York. Allá más de 250 de sus discípulos practicaron su nuevo
método de control de nacimientos por más de 30 años, con cuidadosas anotaciones
sobre sus efectos para la salud, su vitalización, el tipo de niños nacidos,
etc.
Los resultados de la experiencia fueron altamente satisfactorios. Desde el
punto de vista de su eficacia como medida de control de nacimientos resultó
superior a todos los otros hasta la fecha propuestos, pues en este grupo
citado, que no practicó ningún sistema anticoncepcional, ni tuvo en cuenta
ningún período, no se presentaron concepciones accidentales durante los 30 años
y el número predeterminado de niños consciente y científicamente procreados
subieron al número de 60 en tres décadas. Abortos no se presentaron y niños
defectuosos en cualquier sentido, no hubo. Por el contrario, física y
mentalmente fueron muy superiores a sus padres y varios de inteligencia
extraordinaria, verdaderamente genial.
Estudios médicos comprobaron que, a la inversa de la anticoncepción que puede
producir serias perturbaciones, este sistema da como resultado una alta
vitalidad, una fuerza de resistencia increíble, una lucidez mental fuera de lo
común y procreaciones a voluntad; hijos engendrados con conciencia y amor.
La mayoría de la humanidad es concebida por placer; esto es, los padres no
piensan en esos momentos más que en satisfacer sus necesidades fisiológicas. El
ser que puede resultar como consecuencia de esos momentos los tiene sin
cuidado. Un escritor colombiano fue duramente criticado porque escribió:
"Mi padre me engendró por placer y mi madre me tuvo por necesidad".
Y, verdaderamente, este escritor hablaba con conocimiento.
El Dr.Theodor R. Noyes, M.D., hijo del fundador de la comunidad publicó en el
New York State Medical Gazette un reportaje sobre los efectos de las prácticas
sexuales de sus miembros en su salud. Demostró que no existió perturbación
nerviosa, ni enfermedad de la que pudiera ser acusado el régimen seguido por la
comunidad. También un ginecólogo de Syracuse, el Dr. Van der Warker, hizo un
estudio de los efectos de estas prácticas en los órganos sexuales de las
mujeres de la comunidad, sin encontrar ninguna condición enfermiza que pudiera
atribuirse a las prácticas sexuales, y examinó a todas las mujeres de la
comunidad.
El Dr. Van der Warker en un artículo titulado: "Un estudio ginecológico de
la Comunidad Oneida" publicado en el American Journal of Obstetrics and
Ginecology, demostró la eficacia del método de control de nacimientos
practicado por esta gente.
Muy contrario a los métodos anticonceptivos que crean condiciones patológicas
de los órganos femeninos, las prácticas sexuales de la Comunidad Oneida no
tienen tales efectos y el método de control de nacimientos es absolutamente
seguro. La mortalidad materna es desconocida, lo mismo que las molestias del
parto y, de acuerdo con las informaciones de la comunidad: "Los
sufrimientos especiales de las mujeres al dar a luz desaparecieron casi por
completo". Después de una visita a la comunidad un médico dijo:
"Había yo estudiado los efectos de los padecimientos uterinos en el
aspecto físico, de tal manera que me bastaba ver el semblante de la paciente
para determinar el estado patológico inmediatamente. Y me alegré sobremanera al
no encontrar ninguna de estas señales en las mujeres de la Oneida" .
Según Havelock Ellis, en sus "Estudios de la Psicología del Sexo",
John Humphrey Noyes fue uno de los más grandes reformadores en eugenesia en los
tiempos modernos y su Comunidad Oneida es el experimento de mayor transcendencia
en los registros eugenésicos.
Dice el Dr. Robert D. Dickinson, la notable autoridad en control de la
natalidad: "La experiencia de la Comunidad Oneida es el único experimento
en control de natalidad deliberada y conscientemente organizado, llevado a cabo
con un grupo de gente inteligente, conocedora de la misión que le corresponde
al hombre, cual es cumplir sabiamente el imperativo categórico de la especie.
Además, los exámenes mensuales de los médicos comprobaron los maravillosos
resultados en la salud".
En el libro "Historia de la anticoncepción", el profesor Norman E.
Himes expresa: "El sistema de la Comunidad Oneida es el experimento
eugenésico de la mayor transcendencia que se ha verificado en todos los
siglos".
¿QUÉ DESCUBRIÓ NOYES Y CÓMO LO HIZO?
Ocurrió de la siguiente manera: Noyes contrajo matrimonio en el año 1838 y
vivió en la rutina matrimonial acostumbrada hasta 1844. Fue durante este
período cuando, por una experiencia demasiado dolorosa, hubo de dedicarse al
estudio de las cuestiones sexuales; estudio que le condujo al descubrimiento
del método que tanto bien puede hacer a la humanidad.
En el transcurso de los primeros 6 años su esposa pasó por las agonías de 5
partos, de los cuales 4 fueron prematuros; sólo un niño vivió. Noyes investigó
por todos los medios a su alcance la posibilidad de evitar la concepción.
Considerando los métodos conocidos en la época inseguros y/o nocivos para la
salud, decidió no usarlos. Después de la última desgracia él empeñó su palabra
a su esposa de que jamás volvería a exponerla a dolores infructuosos. Resolvió
vivir separado de ella antes que faltar a su compromiso. Tal era la situación
en 1844.
Entonces empezó a llegarle la idea de que es posible gozar de la asociación
sexual sin exponer a la mujer a los peligros de la fecundación. Meditaba sobre
la manera de experimentar el placer sin la descarga seminal. Entonces concibió
la idea de que los órganos sexuales tienen dos funciones: una procreativa que
comprende el orgasmo y por tanto la eyaculación y la otra de caracter afectivo
meramente, la cual no requiere la conclusión del acto procreativo. Pero,
pensaba él, debería ser posible separar estas dos funciones y reservar cada una
de ellas para su momento oportuno.
Experimentó con esta idea y encontró que no era tan difícil el control de sí
mismo (que era lo indispensable) y que el placer aumentaba. También pudo
comprobar que las experiencias de su esposa eran muy satisfactorias, tanto como
nunca anteriormente y, más que todo, evitó la fecundación involuntaria. Este
nuevo descubrimiento -según él- fue la "Gran Liberación".
Comunicó sus experiencias a un amigo y él también comprobó igual satisfacción.
Durante dos años se dedicó a experimentar y a estudiar los detalles esenciales
y los aspectos del nuevo descubrimiento. Por fin lo anunció al mundo en un
folleto titulado: "Continencia Masculina o el Dominio de Sí Mismo en el
Coito" .
Las ideas esenciales que Noyes presentó en su folleto fueron las siguientes:
Hay dos métodos de unión sexual. El primero es el acto animal de la copulación
que conduce a la fecundación. El segundo es de carácter netamente afectivo,
inhibe la eyaculación y preserva naturalmente del embarazo. Hay un gravísimo
error en confundir estos métodos. El primero debe reservarse para su misión
natural, para sus fines legítimos: la concepción.
Cuando no se desea la concepción no se debe realizar el acto particular
destinado a efectuarla. Sin embargo, puede verificarse un unión sexual que
produce un alegre intercambio de magnetismo, que puede sostenerse sin llegar al
orgasmo. El arte de inhibir el orgasmo puede adquirirlo y cultivarlo todos los
que realmente lo deseen. El medio seguro consiste en no seguir con el ímpetu de
la excitación inicial. Si se logra dominar el impulso nervioso, evitando el
excesivo aflujo de sangre a los órganos sexuales, no se secretará el fluido
seminal.
La expulsión del semen por el hombre, en lugar de ser necesario para el goce
carnal, obra en sentido opuesto, por su efecto de acabar inmediatamente con la
vitalidad y el impulso generador, llevando a un fin prematuro las relaciones.
Inhibiendo el flujo seminal se alcanza un grado de placer más intenso,
prolongado cuanto se desee y en condiciones de volver a empezar cuando se
quiera. Después de haberse acostumbrado a la práctica de evitar el orgasmo es
tan sencillo realizar la unión como lo es la que lleva a la concepción. Las
críticas a este método vinieron de quienes lo intentaron y, por falta de
voluntad, fracasaron. Se repite que sólo es posible realizar la práctica
mientras la excitación no sea demasiado violenta y obrando con lentitud no se
llega a este fin. A los pocos minutos de haber comenzado en la forma indicada
empezará a sentirse una grata y profunda sensación, que envuelve a los seres en
un suave espasmo.
VENTAJAS DEL MÉTODO
PRIMERO: Es natural. El infructuoso desgaste del semen
cuando no se pretende la concepción, seguramente no es natural. Ningún animal
malgasta su fluido seminal como el hombre. Todos los animales sanos y que viven
directamente en su medio natural no padecen emisiones involuntarias o
voluntarias fuera del tiempo del celo. Sobra advertir que los animales
domésticos son una excepción a esta regla porque sus funciones sexuales se han
pervertido a causa de la alimentación antinatural, tantas veces excesiva,
además del encierro y la inactividad. Lo mismo es el caso con el así llamado
hombre civilizado, quien padece de un erotismo exagerado y que cree encontrar
la salvación dando libre rienda a todos sus impulsos.
La acostumbrada descarga seminal, como ocurre en el coito ordinario, no puede
considerarse como natural porque, en el solo deseo de la gratificación de los
sentidos, se pierde una cantidad bastante apreciable de energía vital (también
de valiosos constituyentes de la sangre tales como la lecitina, colesterina,
fosfatos, tan importantes para las glándulas, los tejidos nerviosos, las
células cerebrales y el equilibrio de las endocrinas).
Como sabemos, nuestro instinto demanda con frecuencia la unión de los sexos, no
precisamente con fines propagativos, sino por razones afectivas y espirituales.
De estas indicaciones resulta que: la sencilla unión sexual, sin crisis
propagativa, está conforme con la naturaleza en beneficio de los ordinarios
instintos amatorios.
Con un poco de voluntad es posible a cualquier hombre de regular cultura evitar
el orgasmo y gozar del éxtasis ininterrumpido del intercambio magnético sexual.
La idea de que la unión sin orgasmo sea en extremo difícil o reñida con los
planes naturales ha sido contradicha por el sinnúmero de individuos que con tan
magníficos resultados lo han realizado.
SEGUNDO: Este método es sano. En primer lugar libra a las
mujeres de la procreación involuntaria y, además, acaba con el desgaste de
energía de parte del hombre. Esto no puede decirse de ningún otro método de
control de nacimientos, los que reducen su técnica a evitar los efectos
propagativos de la emisión del semen y no la emisión misma.
TERCERO: Este método aumenta la felicidad sexual. Muchos
dirán, seguramente, que disminuye el placer de la unión; pero se les puede
contestar que no tienen más que ponerlo en práctica y se convencerán de los
benéficos resultados. El coito ordinario, en el cual se confunden las funciones
afectivas y fecundadoras, lleva a un pronto y abrupto fin, es asunto momentaneo
y termina en cansancio y disgusto. Este cansancio que acompaña al desgaste
sexual es la causa de sentimientos de desprecio y malestar y, sin duda alguna,
por este motivo los órganos sexuales siempre han inspirado vergüenza y, muchas veces,
asco y repugnancia. Así, la historia de Adan y Eva, que perdieron el mundo
espiritual y cayeron en el material, simboliza muy bien el cambio del goce
puramente afectivo por el sentimiento de repulsión que trae consigo la descarga
prematura. "La fruta prohibida" no es más que la pérdida de aquel
suave espasmo amoroso que los manteía en un jardín de delicias, y la caída en
el plano de la materia y del hastío. Por esta razón tuvieron vergüenza y
empezaron a mirar con temor la causa del desengaño, en estas circunstancias:
los órganos sexuales.
La desgana y el disgusto ocasionan malas miradas al instrumento de placer y
también a la persona que lo provoca. En este punto comienza el
"enfriamiento " que termina en indiferencia, desengaño, odio y
divorcio. Por el contrario, los amantes que usan sus órganos sexuales
únicamente como instrumentos de la naturaleza espiritual, esto es, como
conductores del magnetismo sexual, y se abstienen del orgasmo cuando no se
desea la concepción, gozarán de la suprema felicidad en la vida matrimonial
durante cualquier tiempo sin saciedad ni desengaño y harán de su hogar la
verdadera mansión del respeto al sexo.
CUARTO: Este método es efectivo como medida de control de la
natalidad. La costumbre de hacer de la unión sexual un acto tranquilo,
sereno, como una conversación, restringiendo la excitación a los límites
necesarios para evitar el orgasmo, se puede adquirir fácilmente y entonces no
hay riesgo de concepción involuntaria.
Noyes explicó su teoría, además, como sigue:
"El primer impulso que une a los sexos no es el acto propagativo sino la
alegre intercomunicación del magnetismo corporal por medio del espasmo amoroso,
que en manera alguna tiene que ver con el orgasmo y que se verifica sin que
éste ocurra. El mutuo contacto de la piel y la unión de los cuerpos de sexos
distintos proporcionan un intercambio de dos clases de magnetismo vital los
cuales, en equilibrio, constituyen el perfecto balance de la vitalidad".
Los organismos unicelulares, como el paramecium, al envejecer se renuevan por
medio de una unión entre dos, durante la cual hay un mutuo intercambio de
sustancias de los cuerpos de cada uno. Un similar proceso de recuperación de la
juventud se presenta, en grado más elevado, entre los amantes por el
intercambio del magnetismo sexual; magnetismo que conduce a la conservación de
la salud y el bienestar general por sus vitalizantes efectos en las glándulas
endocrinas, provocándolas a producir mayor cantidad de hormonas que van a parar
a la sangre y contribuyen en grado máximo a la vitalización de todos los
tejidos del cuerpo y del cerebro".
"Como todas y cada una de las partes del cuerpo los órganos sexuales
sirven (en mayor grado) para conducir el magnetismo sexual, función que puede
verificarse sin que aparezca el orgasmo. Las dos funciones de los órganos
sexuales suelen confundirse aún por los mismos fisiólogos. La función afectiva
suele considerarse meramente como anzuelo para la propagación de la especie. El
orgasmo es tenido como la culminación natural y necesaria de la unión de los
sexos. Pero esta creencia es falsa...; sólamente quienes han probado los
beneficios de este método pueden darse cuenta del inmenso mal que tal
persuasión ha hecho a la humanidad".
Noyes opina que la función afectiva es la primaria y la reproductora la segunda
e incidental, pero que esta última llegó a ser soberana por confusión y
tergiversación de la primera.
Frecuentemente se acepta que los órganos sexuales tienen dos funciones: la de
expeler la orina y la de perpetuar la raza. Noyes sostiene que tienen una
tercera: la de conducir el magnetismo sexual. Esta tercera función es tan
distinta de la segunda como ésta lo es de la primera. El acto germinativo se
verifica por la contracción de las vesículas seminales produciendo, efectivamente,
la eyaculación. La conjunción sexual por razones afectivas pone en actividad
todas las glándulas y deja en reposa a las vesículas seminales; por este motivo
el fluido seminal se reserva. El orgasmo, en vez de ser la culminación de la
unión sexual es su muerte y su secuela, y lleva a la vejez prematura y a toda
la gama de enfermedades, no sólo de carácter sexual sino de todos los órdenes
ya que un organismo desvitalizado no puede resistir por mucho tiempo los
asedios morbosos.
Los seres humanos deben ser capaces de usar sus órganos generadores con un fin
más elevado que los animales.
LA PARTE FEMENINA: Alice Stockham y el método KAREZZA.
El método descubierto por Noyes en 1844, practicado más de 30 años por la
comunidad Oneida, fue mejorado y popularizado en las dos primeras décadas del
siglo XX por la doctora Alice Stockham, M.D., en su libro "Karezza, ética
del matrimonio". En este tratado ella explica la teoría del método Noyes.
La palabra Karezza viene del italiano y quiere decir "caricia". La
doctora Stockham fue la primera en aplicar la palabra para significar un nuevo
método de control de natalidad, de unión sexual, de magnetismo amoroso, sin el
final desastroso del orgasmo.
Karezza se distingue del método Noyes en que implica también a la parte femenina
porque, como afirma ella, el desgaste femenino es tan perjudicial como el
masculino.
La doctora Stockham encontró la divulgación correcta de sus ideas en Inglaterra
en el libro "Amor está de moda" del notable escritor Edward
Carpenter; él describe y comenta a Karezza. A este mismo método se le dio más
tarde el nombre científico de "coitus reservatus". Tambié fue
altamente recomendado por el eminente Havelock Ellis, quien consiguió muchas de
sus informaciones de parte de George Noyes Miller y de otros miembros de la
comunidad Oneida con quienes mantenía correspondencia.
A la unión sexual con orgasmo sigue de ordinario un estado de debilidad y
desilusión. Hay un goce rápido, epiléptico, que pasa por la conciencia sin
dejar recuerdo. Se apagaron las luces, se acabó la música... Tantas veces la
debilidad es tan seria que produce síntomas patológicos. En las anotaciones
médicas se tratan casos de hombres viejos que no pudieron resistir la tensión
del orgasmo y murieron como consecuencia de sus agotadores efectos.
En el abrazo con orgasmo se disipa de repente la energía vital y magnética por
la descarga seminal, desperdiciándola por completo. Karezza, en cambio, la
conserva y la usa para la nutrición interna y para volver el vigor y la
juventud a los dos socios. La naturaleza inventó el orgasmo para la
procreacion; pero para la unión amorosa es sumamente molesto porque todo su
"modus operandi" tiene por objeto apagar y vencer el amor y
transformarlo en aversión e indiferencia. Cuanto más frecuentemente ocurre,
tanto más rápido muere el amor; el romance se evapora y la mera sexualidad
subsiste tomando características morbosas, que reemplazan el encanto de la
corte amorosa y la atracción natural de los dos sexos.
Pero cuando se practica Karezza no sobreviene el cansancio ni hay sentimiento
de debilidad ni de repulsión por el compañero. Cada uno anhela casi con fervor
al otro; siente el vigor correr por sus venas y a su rostro asoman los colores
rosados de la juventud. Se siente tan feliz y de tan buen humor como después de
una comida completa. El magnetismo vibra y los ojos aparecen luminosos; esto es
lo que Lloyd llama " el elixir de larga vida". Después de cada unión,
que puede prolongarse horas enteras, los socios se separan lentamente, besándose
lánguidamente, adheridos al último hechizo, repasándolo en la memoria y
embargados por un sincero afecto que saben núnca se acabará y los mantendrá en
una luna de miel sin fin. Sólo Karezza brinda tanta armonía en el matrimonio,
profunda comprensión de los gustos de cada uno de los cónyuges...
Karezza tiene el don de restablecer la juventud, conservar la salud y hacer
placentera la vida del hogar. "El elixir de larga vida" (magnetismo
sexual) obliga a las glándulas endocrinas a aumentar su actividad y a derramar
todos sus jugos en el gran torrente circulatorio, llevando vigor y juventud a
todos los tejidos del organismo.
Karezza suministra todos los requisitos para la renovación uniendo al
intercambio magnético el suave espasmo de la unión sexual, bajo la única condición
de la continencia en ambos cónyuges. Por medio de Karezza se puede conservar la
juventud durante toda la vida matrimonial y los envejecidos, con esta práctica,
volverán a ser los enamorados de antes.
Pero a pesar de todas las ventajas de este método, el hombre ordinario es
demasiado obtuso, demasiado egoista, demasiado aferrado a la tradición para
resolverse siquiera a ensayar este sistema. Prefiere que su compañera use
dispositivos intra-uterinos, esponjas, duchas, drogas, etc, que crispan los nervios,
producen enfermedades y disgustan estéticamente. Las eminencias en ginecología
sostienen que todas estas prácticas son causa de no pocas dolencias femeninas y
muchas operaciones quirúrgicas. Sólamente la no emisión es segura y placentera;
esto lo proporciona Karezza.
La mayorí de las mujeres que han ensayado Karezza lo prefieren a todos los
sistemas de unión sexual. La mujer necesita de mucho más tiempo para alcanzar
el clímax; no así el hombre que llega a un orgasmo prematuro, dejando
insatisfecha a la mujer. Esto, tan desagradable, no ocurre en Karezza.
Margaret Sanger, en su obra "La mujer y la raza futura" habla
favorablemente de Karezza porque evita las desventajas del celibato yla
separación de los sexos y brinda, en cambio, los beneficios del intercambio
magnético que produce bienestar física y mentalmente. Ella cita casos en que
hombre y mujer conservaron sus fuerzas sexuales hasta edades avanzadísimas y
preservaron su luna de miel durante toda la vida matrimonial.
EPÍLOGO
En su libro "Lamaic Initiations", la profesora Alexandra David-Neel
describe cierta clase de yoguis tibetanos que siguen un método de
adiestramiento para adquirir la capacidad de retener el líquido seminal durante
la unión marital. Los tibetanos explican el valor de esta técnica como sigue:
en primer lugar la conservación del semen preserva la energía vital; ellos
creen que dicha energía radica prioritariamente en el semen. Así lo creyeron
igualmente los antiguos filósofos: Pitágoras, Platón, Aristóteles, Epicuro y
Galeno entre otros. Segundo, la unión de los sexos bajo condiciones de
conservación seminal da ventajas que no proporciona ningún grado de celibato.
Esta ventaja extra consiste en el vitalizante efecto sobre los órganos sexuales
y las glándulas endógenas producido por el magnetismo del sexo opuesto.
De esta manera, la iniciativa yoga busca la manera de estimular las glándulas
sexuales a una mayor actividad secretoria y, por lo tanto, a una producción
aumentada de hormonas. Esto es la esencia del método de la recuperación de la
juventud por medio de las relaciones sexuales. Porque no es sólamente
importante conservar las secreciones sexuales, ricas en principios vitales,
sino conseguir que produzcan una mayor cantidad, lo que se consigue mediante la
estimulación magnética de los sexos. Así se produce una mayor cantidad de
hormonas sexuales y otros elementos vitales que son reabsorvidos en la sangre.
Esta es la esencia de nuestro método de renovación de la juventud por medio de
las relaciones matrimoniales.